SABOR EUROPEO
Cuando el café viajó desde Oriente Medio a Europa en el siglo XVII, su audaz sabor cautivó a muchos, pero para algunos resultaba demasiado intenso. ¿La solución? Leche caliente. Y así nació el café au lait, ganando mucha popularidad en países como España y Francia.
LA INFLUENCIA HOLANDESA
¿Sabías que agregar leche al café se remonta a un embajador holandés que visitó China en 1660? Inspirado por la tradición de la élite china de agregar leche al té, Nieuhof decidió experimentar y combinar leche y café, abriendo así el camino a una deliciosa tendencia global.
INNOVACIÓN VIENESA
Jerzy Franciszek fue un pionero del café vienés que redefinió la experiencia del café en 1684.
A partir del método turco de hervir el café, introdujo la filtración para separar los posos del agua. Más tarde, para endulzar la preparación, agregó leche y miel, una práctica que evolucionó en la duradera combinación de leche y azúcar.
En conclusión, la historia del café au lait es un testimonio de adaptabilidad e innovación en el mundo del café. Desde sus humildes comienzos como respuesta a los sabores intensos de Europa, hasta la fusión global de influencias holandesas y chinas, podemos decir que el café au lait ha resistido la prueba del tiempo.
