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La pausa para el café:

¿Pueden los astronautas tomar café en el espacio? Ponte el casco, ¡vamos a descubrirlo!

3 minutos
Empieza la cuenta atrás: 5, 4, 3, 2, 1… ¡despegue! Estas son las últimas palabras que oyen los astronautas antes de que el transbordador despegue del suelo y empiece a acelerar hacia el cielo. Viajar al espacio debe ser una experiencia tan alucinante que seguro que uno no piensa en el café diario durante el trayecto, ¿verdad?
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La verdad verdadera

Ser astronauta es maravilloso, pero adaptarse a la vida en el espacio no es fácil. Hay algunas cosas de la Tierra que deben adaptarse para que los astronautas puedan vivir cómodamente en el transbordador espacial. Y, sí, lo has adivinado. Uno de los productos más solicitados es el café. Pero… ¿es posible tomarse un café en el espacio? La respuesta es sí. ¿Incluso con gravedad cero? ...sí.
La verdad verdadera

Un café espacial

Todo comenzó con la histórica misión Apolo 11 en 1969. A los científicos en tierra se les encomendó la tarea de crear un café que pudiera prepararse y disfrutarse en el espacio.

Hacer café en la Tierra es bastante sencillo, pero hay que superar muchos obstáculos para que funcione con seguridad dentro de un transbordador. Además del hecho de que el agua hierve a una temperatura mucho más baja en el espacio a causa de la menor presión atmosférica, también hay que hacer frente a la microgravedad. Si se escapara la más mínima gota de líquido o materia de los posos del café, podría acabar destruyendo fácilmente la maquinaria más importante.

Un café espacial

Ciencia deliciosa

Al principio, los científicos recurrieron al café soluble, que permitía a los astronautas introducir agua caliente en bolsas herméticas y disfrutar del café en un abrir y cerrar de ojos. En NESCAFÉ® Farmers Origins nos encanta el café solo, pero si un astronauta quisiera añadirle leche o azúcar, no podría hacerlo a bordo: tendría que integrarlo en la mezcla antes de embarcarse en la misión. Esta misión no fue solo la primera vez que el ser humano pisó la Luna, también fue la primera vez que alguien disfrutó de un café caliente en el espacio. Estos astronautas amantes del café pudieron tomarse su café, pero quisieron mejorar la calidad para futuras expediciones. Por eso, instaron a los científicos a desarrollar una experiencia aún más auténtica.
Ciencia deliciosa

Houston, tenemos una solución

Desde entonces, ha habido muchas más misiones al espacio y enormes avances tecnológicos. Los científicos siguieron buscando la forma más idónea de saborear un delicioso café a miles de kilómetros del planeta Tierra. Y, al final, dieron con la clave inventando la taza de café de gravedad cero. Una mitad de la taza parece muy normal: tiene el asa típica de una taza de café y una forma cilíndrica. Pero dale la vuelta: ahí es donde se pone interesante el tema. La otra mitad de la taza parece una mezcla entre el ala de un avión de combate y una jarra… y ahí está el quid de la cuestión. Al inclinarla, el ángulo pronunciado de la taza y las fuerzas de tensión superficial empujan el café hacia la boca del astronauta. En conjunto, reproduce esa entrañable sensación de disfrutar del cafelito con los pies en el suelo.
Houston, tenemos una solución

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